La televisión vampiro

¿Sabías que el televisor es el tercer aparato que mas consume?

El futuro del planeta está en tus manos. Un estudio en el que se evalúa el impacto sobre el medio ambiente que tiene la fabricación (y el uso) de los televisores como protagonista y en el que, además, propone una serie de medidas para que ahorres energía y recursos naturales.

Según WWF, en los próximos 20 años, las emisiones de CO2 producidas por el uso de los equipos electrónicos se triplicarán si continúa el consumo actual, que ya está en los 9,5 millones de televisores al día en el mundo.

¿Qué hacer ?

Los ecologistas recomiendan “utilizar nuestros aparatos hasta el fin de su vida útil, elegir siempre televisiones eficientes A+++ y con pantallas LED (ver listado en eurotopten.es) o adaptar el tamaño de la pantalla al espacio disponible en cada casa”.

Otra de las recomendaciones de WWF para reducir el impacto de los equipos eléctricos y electrónicos sobre el planeta es eliminar el consumo fantasma (standby), “que además es el responsable del 11% de la factura eléctrica anual de un hogar español”.

Toda esa información -concluye WWF- se puede encontrar en la página eurotopten.es, que es una iniciativa europea que cuenta con la colaboración de la Comisión Europea y la participación de 18 países, con similares páginas nacionales.

El objetivo de esa iniciativa es “crear una tendencia hacia un mercado de aparatos más eficientes y ofrecer al consumidor la información necesaria para concienciarle sobre su uso racional y eficiente”. Los criterios que se utilizan en Topten -informa WWF- están basados en los análisis y pruebas realizadas por instituciones independientes, etiquetas internacionales, como Energy Star, y declaraciones estándar de los fabricantes, como por ejemplo las directivas comunitarias sobre electrodomésticos.

Consideraciones, consejos y recomendaciones de WWF

  • Todos los televisores que se venden deben llevar el certificado de eficiencia energética de la Unión Europea.

La clasificación de la eficiencia energética de estos aparatos varía entre A+++ (más eficientes) y G (los que menos). Por tanto, los modelos de categoría solo A no son los más eficientes que existen en el mercado.

  • En los últimos 10 años el tamaño de las pantallas de la televisión se ha duplicado. En términos generales, cuanto más grande es la pantalla, más energía necesita para funcionar. Además, en la selección de un televisor se debe tener en cuenta el espacio disponible en cada casa. Por ejemplo, para una tele de 32” la distancia mínima de visualización es de 1,4 metros, mientras para una de 50” es de 2,2 metros. Por tanto, antes de comprar una televisión, es importante estudiar bien su ubicación puesto que la más grande no siempre es la más adecuada.
  • Elige una televisión LED.

Las pantallas LCD con retroiluminación LED son la tecnología más eficiente que existe en el mercado en estos momentos. Son similares a las pantallas LCD (Pantallas de Cristal Líquido), pero utilizan iluminación LED, que ahorra más energía en relación con la tecnología fluorescente que se utiliza en las LCD.

  • Apaga (y desconecta) la tele cuando no la uses. La televisión es el tercer aparato que más energía consume en cada hogar. El consumo anual medio llega a los 260 kilovatios hora. Además, el consumo fantasma (standby) es responsable del 11% de la factura eléctrica de un hogar español. Hoy en día, hay maneras muy fáciles para acabar con el consumo standby de varios equipos. Muchas de las regletas que utilizamos llevan un interruptor: cuando se apaga se corta por completo la corriente que llega a los equipos y, por tanto, se acaba el consumo standby. Además hay regletas “inteligentes” que cuando apagamos nuestra televisión con el mando a distancia cortan automáticamente la corriente que llega hasta ella eliminando el standby.
  • Cuando compras una televisión viene con unos ajustes de brillo más altos de los necesarios.

Reduciendo el brillo de la televisión puedes reducir significativamente su consumo energético.

  • Muchos televisores llevan ya un sensor de luz ambiental que ajusta la luz de la televisión según la de la habitación.

Ver la tele con la luz apagada puede ahorrarnos entre un 30% y un 50% de la energía si está el sensor encendido.

  • Utiliza tu televisor actual hasta el final de su vida útil, que es aproximadamente de 10 años, y no compres una nueva cada vez que se actualiza la tecnología.

La fabricación de televisores es un proceso que necesita el empleo de una importante cantidad de energía y recursos naturales. Utilizando tu televisor durante un largo periodo contribuyes a la reducción de la huella ecológica de este producto.

  • Si decides sustituir tu televisor por uno nuevo, recicla el antiguo adecuadamente en los puntos limpios que hay en tu localidad.

Los televisores contienen elementos dañinos (por ejemplo, metales pesados) para el medio ambiente y para la salud humana y por tanto tienen que reciclarse correctamente después del fin de su vida útil.

Vía Voltimum.es

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Alternativas, pros y contras del PVPC

Pros y contras de la facturación horaria de la luz

La actividad del suministro de energía eléctrica, desde hace ya varios años, se encuentra liberalizada y es ofrecida por comercializadoras que actúan en competencia, brindando al consumidor diferentes opciones para seleccionar su suministrador. No obstante, el Gobierno no ha querido privar a su preciado electorado de un precio refugio. Así, cualquier suministro conectado a la red de Baja Tensión y con una potencia contratada inferior a 10 kW (tarifas de acceso 2.0 A, 2.0 DHA y 2.0 DHS), la práctica totalidad de las viviendas y pequeños negocios, podrá acogerse al conocido como Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC), existente desde el año pasado.

Condiciones y características del PVPC

Para ser suministrado bajo las condiciones económicas y legales del PVPC deberemos tener un contrato formalizado con un Comercializador de Referencia (CoR), que vienen a sustituir a los antiguos Comercializadores de Último Recurso (CUR).

Las comercializadoras en libre mercado, algunas de las cuales pueden confundir con su imagen de marca, también suministran energía a este colectivo, pero a un precio habitualmente diferente, que podrá ser mejor o peor según las características de su oferta.

La particularidad del PVPC reside en su metodología de cálculo, ya que se compone, en la parte de energía activa o consumo, de un término de energía del peaje de acceso (con uno, dos o tres periodos, según la tarifa que tengamos contratada entre la 2.0 A, 2.0 DHA y 2.0 DHS, respectivamente) y un término correspondiente al coste horario de la energía.

Realmente el conjunto se corresponde con la suma de todos los componentes de la factura que ya hemos señalado, pero con una característica fundamental, que reside en que el consumidor pagará el coste correspondiente al mercado mayorista de energía o Pool (denominación que los actores del sector energético dan al mercado mayorista de la electricidad).

De la TUR al PVPC

Anteriormente, según la antigua Tarifa de Último Recurso (TUR) que el PVPC se ha encargado de reemplazar, el precio de las tarifas 2.0 se determinaba en función de una subasta trimestral conocida como CESUR que establecía el precio para los tres meses siguientes.

El descabellado resultado de la CESUR fue el detonante de que el Gobierno optase por eliminar este sistema, que verdaderamente encarecía el coste de la energía respecto al del mercado mayorista, debido a los márgenes de seguridad e intermediación que introducían los adjudicatarios.

¿Cuál fue la solución para remediar el encarecimiento?

Como remedio, se creó el PVPC, copiando un producto ya asentado en la comercialización libre de energía eléctrica para medias/grandes cuentas, el indexado, según el cual es el consumidor final quien asume las variaciones horarias, diarias, semanales y estacionales del Pool, a costa de intentar lograr un menor coste en el aprovisionamiento de energía eléctrica.

Aunque, verdaderamente, para poder indexar exactamente el consumo a un mercado con transacciones horarias sería necesario disponer también de una medición de la energía horaria.

La medición de la energía

Hasta hace unos cuantos años, los contadores instalados en los suministros en Baja Tensión, con un reducido nivel de potencia contratada eran analógicos, muy rudimentarios, que acumulaban el consumo y la medida se tomaba comparando la diferencia de lecturas entre dos fechas.

Para poder trasladar el consumo mensual o bimestral que miden estos aparatos a un Pool horario, Red Eléctrica de España (REE) ha establecido unos perfiles de consumo en función de los patrones de demanda de electricidad de las tarifas de Baja Tensión.

Sin embargo, la situación está cambiando, se están sustituyendo los contadores para que a finales del año 2018, todo el parque de equipos de medida de los suministros de viviendas y pequeños locales pasen a ser considerados como “inteligentes”, son digitales y posibilitan la telegestión y la telemedida cuando estén integrados en el sistema del distribuidor encargado de la lectura.

Los consumidores que tengan contratado el PVPC con un CoR y dispongan de un nuevo contador digital que ya haya sido integrado en el sistema correspondiente, pagará en cada hora por el coste real de la energía en el Pool para ese mismo instante, a un precio que ya se conocerá a las 20:30h de cada día para el día siguiente y que también publicará REE. Pero no es oro todo lo que reluce.

El PVPC no es la panacea, como todo tiene sus pros y sus contras.

Pros y contras del PVPC

Somete al consumidor a la volatilidad del precio del Pool.

Es muy habitual que éste sea más caro cuanta más demanda doméstica exista, por ejemplo en las noches de invierno o en las horas de sol de verano.

Existen ofertas de precio fijo alternativas al PVPC que obligatoriamente deben presentar las CoR.

No son nada aconsejables, puesto que son muy caras y pueden incluir permanencias.

La demanda doméstica es inelástica del precio.

El frigorífico funciona todo el día, utilizamos el secador cuando salimos de la ducha, encendemos la luz cuando se hace de noche y vemos la TV cuando emiten el programa que nos interesa. Por mucho que el precio de nuestra factura dependa de la hora en la que consumamos, que podamos conocer su precio con antelación, y que el distribuidor facilite una web para comprobar nuestra curva horaria de carga a fin de mes, el consumo de una vivienda es mínimamente gestionable.

El ahorro medio que puede conseguir una vivienda ajustando hora a hora su consumo, con muchos quebraderos de cabeza y sacrificando horas de sueño, difícilmente superaría los 5-10 € al año frente a no hacer nada.

Para una vivienda (y para muchos negocios), el verdadero margen de ahorro radica en ajustar correctamente la potencia contratada y cambiar nuestra tarifa de acceso a la discriminación horaria.

Estas modificaciones se pueden realizar con cualquier comercializador.

El PVPC ofrece un marco regulado y acotado, prescindiendo de cualquier servicio adicional que cobran muchos comercializadores y que, habitualmente, suelen ser inútiles.

La decisión es tuya

El mercado libre ofrece opciones muy atractivas, que permiten, a poco que se indague, contratar un precio fijo muy competitivo, incluso inferior al valor histórico del PVPC y/o a sus previsiones futuras.

Adicionalmente, podemos encontrar ofertas de productos indexados contactando con nuestro comercializador de confianza, con métodos transparentes de cálculo, con unas condiciones de contratación justas, servicio personalizado y, lo que es más importante, alineado con nuestros valores éticos.

Vía Gestornova.com

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Ayudas para las Energías renovables

La ciencia puede ayudar a las energías renovables

El tema de la energía limpia nos rodea, está presente en nuestros días y queremos que despegue realmente, la ciencia puede ayudar.

Necesidad cotidiana de una energía limpia

La marca de moda estadounidense Tommy Hilfiger acaba de lanzar abrigos de energía solar que cargan la batería de tu móvil con un precio de 599 dólares.

Los políticos han fracasado hasta ahora en lograr una clara señal de apoyo a las renovables. El mundo está lleno de gas barato, el precio del petróleo acaba de desplomarse al precio más bajo de los últimos cuatro años, las emisiones de CO2 siguen creciendo, por ello, las energías renovables necesitan urgentemente despegar y saltar del laboratorio a soluciones que se pueden ejecutar en la vida cotidiana, y que sean más baratas que el despliegue de los combustibles fósiles, algo que hoy en día ya es posible gracias a las economías de escala.

La ciencia, y no ficción, ayuda con la energía limpia

Para que las energías renovables pueden producir electricidad a unos pocos céntimos por kilovatio hora, se necesitan avances y se necesitan ya.

Basta con darse cuenta de los impactos que importantes mejoras podrían tener;

Paneles solares que puedan capturar la energía durante la noche, o soluciones de almacenamiento que tengan capacidad de competir con la gasolina en términos de densidad de energía y capacidad de liberar energía.Sólo entonces podremos desviarnos del negocio(intereses) como de costumbre en la cual nos encontramos.

Está en camino de llevar la economía global a 45 giga-toneladas de emisiones en 2035, para luego, proporcionar electricidad a los casi 1.300 millones de personas que todavía no tienen ningún acceso a la electricidad, o para los 2.700 millones de personas que dependen del uso tradicional de la biomasa para cocinar, esto puede repentinamente hacerse asequible.

Afortunadamente, esto no es ciencia ficción, las mejoras en eficiencia de la energía solar fotovoltaica en los últimos cuarenta años, han sido asombrosas.

A día de hoy, las células de multi-unión permiten una eficacia de conversión del 44,7%.

El rápido ascenso de la curva de eficiencia de una nueva clase de materiales como La Perovskita es aún más emocionante, ya que absorben la luz mejor en todo el espectro solar visible y tienen una movilidad del transportador superior y longitudes de difusión más largos que aumentan la absorción de carga y permiten más producción de electricidad.

En almacenamiento, nuevas combinaciones como las de litio y azufre tienen el potencial de aumentar drásticamente la densidad de energía en las baterías y reducir su coste, o casi: el almacenamiento debe ser mucho más barato y adaptado a los patrones de demanda de energía.

 La finalidad para una energía limpia

Conseguir la transición energética correctamente es uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo.

La energía es la madre de todos los mercados, y los avances en la ciencia son la clave para avanzar notablemente.

No hay sustituto para los inventores que necesitan crear la próxima generación de soluciones, tenemos que apoyarnos en los notables avances en campos como la ciencia de los materiales y la nanotecnología, tecnología de la información, ingeniería y otras ciencias naturales, para solucionar el problema mucho más rápidamente, y acortar el ciclo de la innovación.

Posibilidad real de conseguir una energía limpia

La energía solar fotovoltaica tardó más de cien años desde el primer descubrimiento del efecto fotovoltaico de Becquerel en 1839, hasta que Bell Lab desveló la primera célula solar de silicona utilizable en 1954 con una eficacia de seis por ciento.

Hoy, por desgracia ya no tenemos el tiempo de nuestro lado, así que nuestra tarea, es dar con avances analógicos y hacer que la transición energética sea real desde hoy mismo.

Las personas son e centro de la innovación. Si uno trabaja en algo que tiene el potencial de ser la próxima maquina a vapor o Internet, y puede ayudar a las renovables a despegar, el momento para dar un paso adelante es ahora.

Tenemos a la vista una economía cien por cien de energía renovable.

¿Crees que la sociedad y los ciudadanos que la componemos estamos preparados para el cambio?

Vía Blogdeenergíasostenible.com

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Etiqueta energética y consumo

¿Sabes descifrar el “Etiquetado energético”?

Con el etiquetado energético se busca que los compradores de electrodomésticos, aparatos de climatización, o coches consideren la eficiencia energética como un factor más a tener en cuenta en la decisión de compra y al mismo tiempo promover el ahorro energético y la protección medioambiental.

La información que contiene la etiqueta que en ocasiones nos cuesta descifrar, se basa en las normas establecidas en la Legislación Europea.

El etiquetado está regulado en las Directivas de Eco-diseño (2009/125/EC) y en la Directiva 2010/31 de eficiencia energética, que requieren que los productos relacionados con la energía cumplan los requisitos de diseño ecológico según lo definido en las medidas de aplicación específicas, generalmente Reglamentos de la Comisión, para los diferentes productos.

¿Qué productos y como se etiquetan?

Electrodomésticos

La información que aporta la etiqueta energética permite una sencilla elección de los electrodomésticos teniendo en cuenta su eficiencia energética. La etiqueta ha de exhibirse obligatoriamente en cada electrodoméstico puesto a la venta para permitir al consumidor conocer de forma rápida la eficiencia energética del aparato.

Aparatos de refrigeración, lavadoras, lavavajillas, secadoras, campanas, hornos, calentadores de agua, aspiradores y aparatos de aire acondicionado. Han habido cambios fundamentales, tales como la inclusión de las nuevas categorías energéticas A+, A++ y A+++ (las dos primeras ya existían para los aparatos de refrigeración) y la inclusión de pictogramas para los diferentes parámetros del etiquetado.

En el caso de productos con etiquetado energético antiguo, la legislación permite que puedan exponerse y venderse legalmente en cualquier momento.

Para lava-secadoras se publicará más adelante el Reglamento del nuevo etiquetado energético. Hasta ese momento, sólo se podrá utilizar el etiquetado actual.

Tanto el etiquetado actual como el nuevo obligan a los distribuidores de electrodomésticos a etiquetar todo producto expuesto en los lineales para que el usuario pueda comparar productos de las mismas características y de diferentes marcas, en lo referente a los consumos de energía y aspectos medioambientales.

De la “A” a la “G”

Para ello las etiquetas disponen de unas clasificaciones energéticas que abarcan desde la “A” (o “A+++” si se trata del nuevo etiquetado energético), producto de menor consumo de energía hasta la “G” o “D”, producto de mayor consumo de energía, acompañadas de datos adicionales (eficacia de aclarado, centrifugado, etc.).

Los elementos básicos de la etiqueta, que la hacen fácilmente reconocible, incluyen en su diseño:

  • La escala de clasificación.
  • Siete clases energéticas.
  • Colores de verde oscuro (alta eficiencia energética) a rojo (baja eficiencia energética).
  • Se pueden añadir hasta tres clases adicionales, A+, A++ y A+++, a la primera escala de clasificación desde A hasta G.

Ahorro derivado de la adquisición de electrodomésticos de alta eficiencia energética

A modo de ejemplo, se incluye a continuación información sobre los ahorros medios anuales que es posible lograr mediante la adquisición de electrodomésticos de alta eficiencia energética facilitada por la Asociación Nacional de Fabricantes e Importadores de Electrodomésticos (ANFEL).

ANFEL – Ahorros medios anuales por la adquisición de electrodomésticos de alta eficiencia energética [PDF][44,1 KB]

Productos de climatización

El nuevo etiquetado energético de sistemas aporta un considerable plus de información al usuario final, quien podrá evaluar su instalación completa y no los equipos por separado.

Estos reglamentos ERP existen para los siguientes aparatos de climatización:

Calentadores de espacio; Calderas de gas y gasóleo, calderas eléctricas, bombas de calor, aparatos de calor y electricidad.

Calentadores de agua y depósitos de almacenamiento de agua caliente; Calentadores de agua a gas o gasóleo, calentadores eléctricos de agua, calentadores con bomba de calor de agua, calentadores solares de agua.

Acondicionadores de aire y bombas de calor, y algunos de sus componentes:

Ventiladores con un motor eléctrico de 125 W a 500 W, circuladores , bombas de agua y motores eléctricos.

Los requisitos de algunas de estas regulaciones están ya en vigor, otros entrarán en breve.

Las nuevas regulaciones definen las clases de eficiencia energética, el contenido de la etiqueta y la información sobre los productos que se ponen a disposición de los consumidores.

La etiqueta incluye información como:

Clase de eficiencia energética y niveles de potencia acústica. para calentadores de agua: Clase de eficiencia energética(Estacional, anual o por horas dependiendo del aparato), pérdidas de calor y volumen, y el nivel de potencia acústica (interiores y exteriores) .

La Directiva sobre etiquetado energético requiere que los Estados miembros garanticen que los proveedores emitan documentación técnica que sea suficiente para permitir establecer la veracidad de la información contenida en la etiqueta.

Estas y otras medidas legislativas promovidas en el seno de la UE están dirigidas a fomentar el empleo eficiente de combustibles de origen renovable y a reducir emisiones de gases de efecto invernadero. De esta forma, la UE da pasos firmes en su propósito de alcanzar los ambiciosos objetivos que se han fijado a medio plazo.

Vía Controlastuenergía

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Cargar el móvil con el cerebro

¿Podríamos cargar el móvil con el cerebro?

Desde que Morfeo explicó en The Matrix cómo las máquinas utilizaban a los seres humanos como baterías, hemos estado fascinados con la idea.

¿Puede el cuerpo humano generar corriente como para cargar un móvil?

Decidimos averiguarlo preguntando a los expertos el tiempo que tardaría un cerebro humano en cargar un Smartphone.

Teóricamente se puede. Se tardarían unas 70 horas para lograr alcanzar el 100% de la pila de un iPhone 5c gracias a la electricidad neuronal.

La materia gris cuenta con miles de millones de ‘cables’ que funcionan mediante impulsos eléctricos.

La obsesión por no quedarse sin batería en el móvil ha llevado a los científicos a plantearse multitud de soluciones diferentes para que los usuarios de los smartphones no se queden desconectados de la red ni un sólo minuto.

Ya hay gente que lleva una carga de recambio y existen también dispositivos portátiles que le traspasan energía a los terminales. Sin embargo, todos esos remedios solo son un alivio temporal y siempre terminan necesitando de un enchufe a la red eléctrica que les devuelva la vida.

Los investigadores ya se han planteado algunas formas novedosas de cargar los teléfonos de manera inalámbrica como incluir pantallas de energía solar a los dispositivos o cargarlos con el propio cerebro.

¿Cómo cargaríamos los terminales con nuestro cerebro?

Con la masa gris, con los sesos, con la sesera. O más concretamente, con la energía que este órgano produce de manera natural.

Esta novedosa propuesta nos daría la posibilidad de recolectar la electricidad con la que funciona el cuerpo humano y transformar esa energía en más batería para el smartphone.

De momento, parece casi imposible que se pueda recolectar la electricidad del cerebro para reutilizarla. Sin embargo, se calcula que si fuera posible enchufar por ejemplo, un iPhone 5C a la red neuronal, con la energía que esta genera, se tardarían unas 70 horas en alcanzar el 100% de carga.

Teoría de lo posible

La teoría es sencilla. Todo movimiento del cuerpo está controlado por impulsos eléctricos, con sus voltios, sus amperios, y sus vatios. De hecho el cerebro tiene miles de millones de ‘cables’ que son conductores de la electricidad.

Cada vez que una neurona se activa produce un pequeño cambio en la tensión que causa un nanoamperio de corriente. Esto supone una minúscula cantidad de intensidad, pero el cerebro humano tiene aproximadamente 80 mil millones de neuronas, y los científicos creen que al menos un 1% de ellas está siempre funcionando.

Así que, si 800 millones de neuronas están funcionando a la vez, la electricidad que se produce es la equivalente a 0,085 vatios, la misma cantidad que se necesita para encender un bombilla LED.

Con estas cifras, por ejemplo un móvil iPhone 5c necesitaría 68 horas para cargarse por completo consumiendo el 100% de la energía generada por el cerebro, lo cual supone un pequeño problema de gestión de recursos.

Nuestro smartphone se convertiría en un parásito que, durante casi tres días absorbería toda la capacidad cerebral. Por ello, para que además de dedicarnos al móvil en cuerpo y alma, pudiéramos realizar otras tareas como usar el Whatsapp o mandar un tweet, sería necesario que solo el 1% de toda la energía generada por la masa gris se dedicara a cargar el teléfono.

Esto supondría que tras 285 días de tener el smartphone enchufado al cerebro lograríamos alcanzar el 100% de la pila.

Este vídeo explica cómo se produce la electricidad en el cuerpo humano.

De momento, la alternativa de utilizar el cerebro como cargador de dispositivos móviles no parece muy útil.

Habrá que esperar a ver qué otras soluciones nos ofrece la ciencia para el problema de la batería del teléfono.

Si les damos tiempo esta teoría puede ser una realidad, pero me dan escalofríos sólo de imaginármelo, mejor recurrir a la energía solar, ¿no?.

Vía diarioecología

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